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Presentación: Antoni Mora - Javier Ugarte

Ciertas generaciones de homosexuales, pongamos que aquellas que están marcadas por un cierto grado de veteranía: acaso a partir de la generación que David Leavitt, incluyéndose a sí mismo, consideró en su manifiesto, hemos vivido el paso de una frontera que ha modificado drásticamente la visión de nuestra "manera de ser" y la forma como somos vistos por el resto de la sociedad. Esta frontera está marcada por muchas cosas, pero dos destacan de una manera muy especial.

En primer lugar el impacto del Sida. El Sida tuvo en principio una fuerte connotación homosexual no sólo por la casualidad de cómo se contagió en determinados colectivos, sino porque se quiso determinar y dirigir tal connotación (y por supuesto que se determinó y se dirigió hacia donde se quiso). La historia de esto, dada la magnitud del asunto, apenas se ha empezado a escribir pero cuando se haga empezaremos a entender mejor no sólo qué es -acaso ya podremos decir qué fue- el Sida, qué es la homosexualidad, sino algo mucho más contundente: en qué tipo de sociedad hemos ido derivando y bajo qué principios se constituye los derechos asociados a la ciudadanía.

La segunda cuestión, intrínsicamente conectada con la anterior, es el hecho indiscutible de la entrada de la homosexualidad en la esfera pública. Por un lado la figura del homosexual ha abandonado su secretismo, su tono vergonzoso y vergonzante para formar parte de la sociedad del espectáculo y, por extensión, del conjunto de la sociedad. Véase, como ejemplo bien característico, no ya la crecientemente masiva afluencia de participantes en las manifestaciones del 28 de junio, sino la entrada del personaje homosexual en la más variada literatura de consumo, cine comercial y series de televisión. No hablamos aquí de las formas como se produce esta "aparición" del homosexual en los medios de comunicación de masas, sino en lo masivo e indiscutible de tal aparición. Por otro lado es la primera vez que los propios homosexuales toman la palabra públicamente siguiendo esa apropiación del discurso que a Foucault le parecía tan importante como medio de lucha política. Ya no son sólo los expertos de la ciencia, de la moral y de la religión quienes hablan de la homosexualidad. Son los homosexuales, hombres y mujeres, quienes hablan desde un doble campo, como expertos y como ciudadanos. Así ha de ser y habrá de seguir siendo si queremos desterrar la homosexualidad como problema y sustituirla por la homosexualidad como vivencia. De hecho somos la primera generación de personas con esta orientación sexual que hemos conseguido ser sujetos activos del discurso y no simples objetos pasivos, y por tanto víctimas, del mismo.

El homosexual, pues, ha empezado a existir como sujeto algunos principios de lo que constituye la ciudadanía, por muy lejos que estemos aún de la igualdad legal. El Sida le estigmatizó, pero una vez deshomosexualizada la epidemia ha puesto a la vista de todos los rasgos de una forma de vida, de unos tipos humanos que llevaban mucho tiempo ahí. Y esto, que forma parte de un proceso de visibilización que quizás no coincida con el que pensaron muchos "padres" activistas, está ahí como una incontrovertible realidad. Hay que vivir con eso y, sobre todo, hay que pensarlo. Ahora mismo proliferan los libros sobre homosexualidad, y no sólo traducidos directa o disimuladamente de otras lenguas.

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Así nace OrientacioneS con el objetivo de servir a cualquier persona interesada en reflexionar sobre la situación de desigualdad en que se encuentran las personas de orientación homosexual. Nace intentando ser el lugar de expresión de esas ideas y preocupaciones al que muy pocas revistas se dedican en el mundo, incluso dentro de la Unión Europea.

El título, OrientacioneS, hace referencia, por supuesto, a la orientación sexual pero el plural intenta representar también la amplitud de opciones sexuales y de formas de afectividad que se dan en la sociedad. El hecho de que no exista un solo tipo de sexualidad, ni de homosexualidad, hace del uso del plural una muestra de simple respeto hacia todas esas formas y estilos de vida.

Hemos dedicado nuestro primer número al tema del Derecho ("Derecho y Homosexuales") por varios motivos: es un campo actualmente de gran interés por las batallas jurídicas e iniciativas legislativas que se están dando, tanto a nivel nacional como comunitario. Por lo tanto existe una abundante producción teórica y hemos pensado que sería un objetivo muy interesante intentar que el monográfico hiciera una aportación al debate y trabajo actuales. Por otro lado esperamos que la oferta de esta revista sirva para generar una demanda que no existe en este momento sobre la necesidad de producir estudios gays y lésbicos. Como en otros campos esperamos que la existencia de un medio, de una oferta, produzca su propio campo de demanda y enriquezca el universo social y cultural, tanto de la homosexualidad como de la heterosexualidad.

El número comienza con un breve texto de Pierre Bourdieu donde destaca la gran importancia de los cambios legales para la situación de los homosexuales, y sigue con cuatro artículos dedicados al tema por algunos de los especialistas más destacados de nuestro país en este campo. Termina con un texto de Francisco Tomás y Valiente sobre los sodomitas en la España del Barroco.Tras el monográfico incluimos una investigación sociológica a cargo de Óscar Guasch y ensayos, uno de ellos en la línea de la "teoría queer". Se trata por tanto de un volumen que, dentro de su especialización jurídica, resulta de contenido variado.

Lo mismo queremos hacer en próximos números, que dedicaremos a otros temas que sean de interés para la actualidad y donde nos gustaría ir planteando y replanteando a fondo nociones que usamos muy a menudo, y a veces sin conocer lo que realmente connotan, como identidad, integración, comunidad, etc.

En el apartado de agradecimientos quiero mencionar en primer lugar a la familia de F. Tomás y Valiente por haber concedido el derecho de reedición de su estudio. También a Beatriz Bajo y Ana Carrasco por sus ideas y aportaciones intelectuales al proyecto, a César Lestón su ayuda en la parte informática, a Raúl por su aportación gráfica y, por supuesto, a todas aquellas personas que dentro y fuera de la Fundación Triángulo nos han manifestado su apoyo.

A todos ellos intentaremos no defraudar en las esperanzas que han puesto en este proyecto, difícil a veces de entender pero necesario a medio y largo plazo como lugar de debate y reflexión de la que han carecido quienes se dedicaban a la difícil e ingrata -en cuanto no reconocida- tarea de luchar contra la discriminación y la desigualdad de un grupo muy considerable de personas. A quienes intentamos llevar adelante este proyecto nos gustaría pensar que podemos contribuir en algo a hacer su tarea un poco más fácil.

 

BOURDIEU, Pierre: "Una verdadera igualdad jurídica para los homosexuales".

"...Creo que es el momento de crear un vasto movimiento, agrupando homosexuales y heterosexuales, y solidario de todas las organizaciones de lucha contra la violencia y la discriminación simbólicas, es decir contra todas las formas de racismo de género (o de sexo), de etnia (o de lengua), de clase (o de cultura). Se trataría de organizar la lucha contra todas las formas de discriminación legal que encuentra su principio en el no reconocimiento de la pareja homosexual: ausencia de derechos de sucesión, de derecho al contrato de alquiler, ausencia de estatuto de sostén de la familia (implicando la exención del servicio militar), negativa de las ventajas concedidas a las parejas heterosexuales por las compañías aéreas, etc. Las deficiencias del derecho, además de ser reveladoras de un estado arcaico del pensamiento colectivo, ofrecen armas innumerables (...) a todos aquellos que están poseídos por el racismo anti-homosexual. Es pues necesario luchar, por todos los medios, para obtener una verdadera igualdad jurídica para los homosexuales..."

 

RIVAS VAÑÓ, Alicia: "Homosexualidad, privacidad y discriminación en el Convenio Europeo de Derechos Humanos"

"...El rechazo social de la homosexualidad viene dado no sólo por la moralidad sexual dominante, que en muchos casos la sociedad misma ha ignorado, sino también por la serie de tópicos que sobre los homosexuales han existido y siguen teniendo fuerza hoy día. La represión a la que éstos han sido sometidos no sólo ha afectado a los propios homosexuales, ya que tal represión ha servido también para acentuar la ignorancia del resto de la sociedad en relación con los problemas que este colectivo vive, y para abonar una visión deformada y malvada de los homosexuales. Así, habitualmente se establece una relación entre homosexualidad y pederastia, prácticas sadomasoquistas, fiestas orgiásticas; en suma, una visión del homosexual como un hombre gris y siniestro. Todo ello ha servido para impulsar de manera inevitable el rechazo social frente a este colectivo. Interesante es, por otro lado, observar cómo todos estos estereotipos se relacionan de forma casi exclusiva con la homosexualidad masculina, y de hecho en muchos países, como veremos más adelante, se ha penado únicamente la homosexualidad masculina, siendo la femenina ignorada históricamente, tal vez como consecuencia del poco interés que en general la sexualidad femenina ha suscitado tradicionalmente. Este hecho, que hasta hace poco era beneficioso para las lesbianas porque así podían desarrollar su vida a salvo de la persecución policial y el rechazo social, se presenta hoy, sin embargo, como un obstáculo al reconocimiento de los problemas propios del lesbianismo, y del conocimiento social del mismo, tan importante para la aceptación por parte de la sociedad de las parejas homosexuales y lesbianas... ".

 

TALAVERA FERNÁNDEZ, Pedro A.: "Hacia un reconocimiento jurídico coherente de las uniones homosexuales en España"

"...Entiendo, pues, que el debate sobre la institucionalización jurídica de las uniones homosexuales en España debería plantearse en un terreno estrictamente jurídico. Por consiguiente, situados en ese ámbito, a lo largo de estas páginas analizaremos las tres cuestiones fundamentales que demandan del Derecho español una respuesta coherente: a) la posibilidad de acceso al matrimonio por parte de personas del mismo sexo; b) el reconocimiento y protección pública de las uniones homosexuales como uniones de hecho; c) la posibilidad de esas uniones de adoptar conjuntamente menores o de acceder a las técnicas de reproducción asistida. Situaremos este análisis en el contexto del debate doctrinal y de las resoluciones jurisprudenciales habidas al respecto en España..."

 

SÁNCHEZ MARTÍNEZ, Olga: "La homosexualidad y la familia ante el moralista, el médico y el jurista"

"...Con el punto de referencia del matrimonio, cuando se trata de abordar el reconocimiento de algunos efectos jurídicos a las uniones de hecho heterosexuales, el jurista habla en nombre del derecho, no necesita del discurso religioso y moral. Despliega todo su arsenal jurídico, las bien aprendidas lecciones de teoría del derecho y sus mejores conocimientos de derecho civil. Se refiere a las lagunas del derecho, a la analogía, a la comunidad de gananciales, a los derechos y deberes ope legis, al enriquecimiento injusto o al abuso de derecho. Pero cuando se trata de parejas homosexuales, entonces el jurista se desliza con facilidad en el terreno de la ética y de la biología, de la pedagogía, la religión y la moral. Y sigue vertiendo sobre ellos todos sus prejuicios. Sino pecadores, tal vez enfermos o promiscuos, corruptores de menores, con respecto a los cuales el reconocimiento y protección legal impediría regenerarlos, curarlos o rehabilitarlos o, lo que es peor, podría producir la extensión de tal práctica con peligro para la especie. Y esto a pesar de haber desaparecido todos los dispositivos jurídicos que la condenaban..."

 

PÉREZ CÁNOVAS, Nicolás: "La heterosexualidad en el discurso jurídico sobre el matrimonio y la familia"

"...En el art. 10.1 CE ha encontrado incontestable fundamentación la licitud de las relaciones homosexuales, imponiendo su despenalización y el respeto a la vida privada afectiva En y sexual de toda persona, que no admite interferencias del Estado si no es para garantizar su libre ejercicio. Más conflictivo, en cambio, está resultando la efectiva aplicación de lo dispuesto en el art. 14 CE para acabar con el diferente tratamiento jurídico por razón de la orientación sexual que libremente expresen las personas. Aunque no existen argumentos jurídicos para entender que la orientación sexual de las personas no se encuentra incluida en esa claúsula antidiscriminatoria abierta, el que no mereciera una mención expresa, a diferencia del sexo, la etnia, la religión o el nacimiento, está frenando la plena equiparación. Esa especie de amnesia del constituyente, dará pábulo para que la cultura homófoba siembre de dudas constitucionales la obtención de iguales derechos en los dos ámbitos más significativos, y por ello más sensibles, en la normalización jurídica y social de las relaciones homosexuales: el matrimonio y la familia..."

 

TOMÁS Y VALIENTE, Francisco: "El crimen y pecado contra natura"

"...Pero me interesa señalar esta afirmación de que pecado contra natura es cualquier acto sexual del que no pueda derivarse la procreación. Esta sería la idea del pecado contra natura: un acto sexual que no conduce por sí mismo a la procreación implica alterar la economía de la creación e impide la posibilidad de esa colaboración del hombre con Dios. Por ello hay un texto, entre los varios que luego citaré, de Antonio Gómez, jurista castellano de aproximadamente 1550, en el que después de hacer una serie de consideraciones que más adelante relataré, dice: «si alguien realiza un acceso carnal que no está ordenado al coito natural y a la generación dentro de su especie, comete delito y crimen contra natura» . Este es el concepto amplio del pecado o delito contra natura, más amplio que la pura relación sexual entre personas del mismo sexo. Por eso, dentro de este concepto, es igualmente atentatorio contra el orden natural de la creación la masturbación (al menos la del varón) que la sodomía en sentido estricto..."

 

SUÁREZ, Juan Antonio: "La máquina queer: Insubordinación sexual, tecnología y velocidad: de El retrato de Dorian Gray a Boys Don´t Cry".

"...El propósito de este ensayo es explorar la articulación de la identidad queer en torno a la máquina y a la velocidad. Intentaremos de esta forma extender la reflexión teórica sobre la insubordinación sexual más allá de su antropomorfismo actual. A ello nos obliga la proliferación de las fusiones del cuerpo y la máquina en que nos sume la cultura digital. Estas fusiones no son nuevas, pues el deseo siempre ha hecho uso de tecnologías y se ha apoyado en prótesis, circuitos, ensamblajes mecánicos, o cadenas de objetos parciales. Sin embargo, la simbiosis de la sexualidad y la tecnología aparece con mayor frecuencia en el arte y la literatura a partir de la segunda revolución industrial. A principios de siglo, en el umbral de las vanguardias, Marinetti y los futuristas proclamaban el final del culto al cuerpo orgánico y el comienzo de una erótica tecnológica. Y tras ellos, escritores y artistas más afines a la cultura homosexual, como Marcel Duchamp, Joseph Cornell, William Burroughs, Andy Warhol o John Cage, entre muchos otros, han ligado la sexualidad a una forma peculiar de habitar la máquina..."

 

GUASCH ANDREU, Óscar: "La prostitución masculina homosexual: aproximación general".

"...Toda prostitución se esconde, la masculina también. Pero esta última es, además, difícil de reconocer. Nuestra sociedad no ha previsto tal situación. No hay códigos ni normas culturales claras para describirla, ni valores específicos con que evaluarla. La prostitución masculina posee estigmas externos que la delatan, pero están menos elaborados que en otras prostituciones. Los códigos que permiten pensar la prostitución masculina dirigida a varones proceden casi exclusivamente de la subcultura gay, y no son compartidos por el conjunto de la sociedad. La prostitución es una situación social que se percibe mesurando el contexto, la actitud y la apariencia de quienes ofrecen el servicio. Estas tres variables cuadran bien en el caso de la prostitución femenina de manera que reconocer la actividad es relativamente sencillo. La prostitución masculina, en tanto que actividad socialmente proscrita, tiende a ocultarse. Si a ello se le añade que en nuestra sociedad no existen códigos culturales claros con que pensarla, el resultado es una actividad que pese a ser frecuente resulta socialmente invisible..."

 

ZURRIAGA, José: "El movimiento gay: hacia una identidad sin atributos"

"...El problema de la identidad gay es un tema que, como la materia artúrica o las Mil y una Noches, tiene una estructura más expansiva que intensiva, o dicho de otro modo, tiene más de visión soñada o soñadora en horizontal que de percepción cazadora del entorno en vertical, despiertos los sentidos. Ello puede deberse a variados factores, de los que entresaco, a beneficio de mi pereza, tan sólo uno. Y así considero que el movimiento gay, es el primer movimiento social que se identifica por no tener, ni poder tener, identidad propia. Es evidente que lo gay no tiene identidad étnica, cultural, socio-económica, genérica o política. Así, el único patrón de la gayitud sería la identidad sexual, pero claramente este rasgo se refiere a un ámbito regido por ópticas más bien microscópicas que macroscópicas, que serían las propias de todo movimiento social. En efecto, las formas de la conducta sexual no marcan visiblemente al individuo que las practica, es más, constituyen uno de los prismas de la autoidentificación, que se entiende habitualmente como el polo opuesto a la identidad social. Aquí puede objetarse que las formas del sexo que definen al gay son más bien, si no aprendidas, sí asumidas socialmente, en un largo proceso de evolución que combina parámetros sociales e individuales..."

 

SÁNCHEZ, Miguel Ángel y PÉREZ, Pedro Antonio: "Los Caminos del Movimiento Lésbico y Gai".

"...El modelo pluralista no necesita de una cultura propia de los homosexuales diferenciada de la de los heterosexuales. Reconoce que existe la cultura homofóbica pero no de forma inherente al heterosexual; existe la homofobia como una característica propia de la sociedad en la que vivimos. Esa homofobia puede aparecer en la Izquierda y la Derecha, entre conservadores y progresistas y sí, también aquí: entre homosexuales y heterosexuales; hay que eliminarla de todos los ámbitos sociales. Ante esta cultura homofóbica hay que enfrentar una nueva cultura progresista y tolerante de la cual participe toda la sociedad. Además analiza la historia de la opresión y afronta sus soluciones de forma global, sin separar gais y lesbianas de los demás. El pluralismo no necesita de un enemigo permanente que le dé sentido a su actividad, es por eso que los objetivos del modelo pluralista avanzan a medida que la homofobia va desapareciendo y por tanto se fomenta un optimismo social que afirma que la sociedad sí puede cambiar y de hecho la homofobia va remitiendo. Cuando se produce un suceso provocador que despierta homofobia no lo analizan como que se ha destapado la que permanecía oculta sino que se ha creado nueva homofobia como consecuencia del acto provocador. Esto hace que los grupos pluralistas suelan ser moderados en sus estrategias, aunque no es una regla estricta..."

Nº 1: Derecho y Homosexuales